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El franco (en alemán: Franken, francés y romanche: franc, e italiano:
franco) es la moneda oficial de Suiza y Liechtenstein. También es de curso
legal en los enclaves italiano y alemán de Campione d'Italia y Büsingen am
Hochrhein, donde circula junto al euro. El Banco Nacional Suizo es el
encargado de emitir los billetes, y la Swissmint federal acuña las monedas.
El franco suizo es la única moneda denominada en francos que queda en
Europa. Se divide en 100 céntimos (en alemán: Rappen, en francés: centime,
en italiano: centesimo, y en romanche: rap). Su código ISO 4217, utilizado
por la mayoría de los bancos e instituciones financieras, es CHF, aunque la
abreviatura Fr. también se emplea de manera menos oficial..
Historia
Antes de 1798, cerca de 75 entidades acuñaban moneda en Suiza, entre
las que se incluían 25 cantones y semicantones, 16 ciudades,
abadías... lo que dio como resultado casi 860 tipos diferentes de
monedas en circulación, con diferentes valores, denominaciones y
sistemas monetarios. Entre estas monedas se encontraban los táleros
de Berna, Zúrich, Basilea, Ginebra, el florín de Friburgo, etc.
Franco de la República Helvética, 1798-1803
En 1798, la República Helvética introdujo un nuevo sistema monetario
basado en el tálero de Berna, dividido en 10 batzen o 100 rappen. El
franco suizo equivalía a 6 gramos y tres cuartos de plata pura, o 1½
franco francés. Este franco se emitió hasta el final de la República
Helvética en 1803, pero sirvió como modelo para las monedas de
muchos cantones de la reformada Confederación Suiza.
Algunas de estas monedas fueron el franco de Argovia, Appenzell,
Basilea, Berna, Ginebra, Zurich, Lucerna, Friburgo, Glaris, Tesino y
un largo etcétera.
Franco de la Confederación Helvética, 1850-
Anunque alrededor de 22 cantones y semicantones emitieron moneda
propia entre 1803 y 1850, menos del 15% del dinero en circulación en
Suiza en 1850 se producía de manera local, siendo el resto moneda
extranjera, principalmente del dinero que traían de vuelta los
mercenarios. Además, algunos bancos privados comenzaron a emitir los
primeros billetes, por lo que al final hubo cerca de 8000 monedas y
billetes diferentes circulando a la vez, haciendo del sistema
monetario algo complejo.
Para solucionar el problema, la nueva Constitución Federal suiza de
1848 especificaba que el Gobierno Federal sería la única entidad
autorizada para emitir dinero en Suiza. Dos años más tarde le siguió
la primera ley federal monetaria, aprobada por la Asamblea Federal
el 7 de mayo de 1850, que introducía el franco como unidad monetaria
de Suiza. El franco se introdujo a la par con el franco francés.
Sustituyó a las diferentes monedas de los cantones suizos, muchos de
los cuales estuvieron utilizando el franco (dividido en 10 batzen o
100 rappen) y que equivalía a 1½ franco francés.
En 1865, Francia, Bélgica, Italia y Suiza crearon la Unión Monetaria
Latina, en la que acordaron fijar sus monedas nacionales a una base
de 4,50 gramos de plata ó 0,290322 gramos de oro. Aunque durante la
década de 1920 la unión empezó a desvanecerse y finalizó sus
acuerdos de manera oficial en 1927, el franco suizo siguió
manteniendo la misma tasa de cambio hasta 1936, cuando sufrió su
única devaluación el 27 de septiembre durante la Gran Depresión. La
moneda se devaluó un 30% tras las devaluaciones de la libra
esterlina, el dólar estadounidense y el franco francés. En 1945,
Suiza se sumó a los Acuerdos de Bretton Woods y fijó el franco al
dólar con una tasa de cambio de 4,30221 CHF por dólar. Esta tasa
cambió a 4,375 CHF en 1949.
Entre mediados de 2003 y 2006, la tasa de cambio del franco con el
euro se ha mantenido estable alrededor de 1,55 CHF por euro, por lo
que el franco suizo ha caído y subido junto al euro frente al dólar
y otras divisas. En marzo de 2008 se cambiaba por primera vez a 1
dólar.
Históricamente, el franco suizo se ha considerado una moneda segura
con una inflación virtual de cero y un requisito legal en el que
puede ser respaldado por menos del 40% de divisas extranjeras. Sin
embargo, su fijación al oro, que data desde los años 20, terminó el
1 de mayo de 2000 después de un referéndum. En marzo de 2005, tras
un programa de venta de oro, el Banco Nacional Suizo tenía 1.290
toneladas de oro en reservas, que equivalían al 20% de sus recursos.
Monedas
República Helvética
Entre 1798 y 1803 se acuñaron monedas de vellón en denominaciones de
1 rappen, ½ batzen y 1 batzen. También se emitieron monedas de plata
de 5, 10, 20 y 40 batzen. Esta última moneda también podía
encontrarse denominada como de 4 francos. En 1800 se acuñaron
monedas de oro de 16 y 32 francos.
Confederación Helvética
En 1850, se introdujeron monedas en denominaciones de 1, 2, 5, 10,
20 céntimos, ½, 1, 2 y 5 francos, siendo las de 1 y 2 céntimos de
bronce, las de 5, 10 y 20 céntimos de vellón, y el resto en plata de
900 milésimas. Entre 1860 y 1863 la cantidad de plata se redujo a
800 milésimas, antes de que se adoptara el estándar francés en 1875
de 835 milésimas excepto en las monedas de 5 francos. En 1879, el
vellón fue sustituido por el cuproníquel en las monedas de 5 y 10
céntimos, y por el níquel en las de 20 céntimos.
Las dos guerras mundiales tuvieron un escaso efecto en el sistema
monetario suizo, emitiéndose de manera temporal monedas en latón y
zinc. En 1931, el tamaño de las monedas de 5 francos se redujo de
los 25 gramos a los 15, y el contenido en plata también se redujo a
835 milésimas. Al año siguiente, el níquel sustituyó al cuproníquel
en las monedas de 5 y 10 céntimos.
A finales de la década de 1960, debido a la fijación con el dólar
estadounidense, los precios de los aranceles crecieron de manera
significativa. El material utilizado para acuñar las monedas excedía
con creces del valor facial, y muchas monedas se estaban empleando
para fundirlas y vender el metal, lo que llevó al gobierno a
declarar estas prácticas ilegales.
Las monedas de 1 céntimo se han seguido acuñando hasta 2006 en
pequeñas cantidades, ya que no jugaban ningún papel importante en la
economía suiza desde el último cuarto del siglo XX. La gente que
podía justificar el uso de las monedas de 1 céntimo por motivos
monetarios podía obtenerlas con su valor facial. Sin embargo el
resto, como coleccionistas, tendrían que pagar 4 céntimos más por
moneda para cubrir los gastos de producción, que habían excedido el
valor facial de la moneda desde hacía mucho tiempo. A finales de la
década de 1970 la moneda cayó en desuso. No obstante, no se retiró
de la circulación hasta el 1 de enero de 2007. La moneda de 2
céntimos no se acuña desde 1974, y se desmonetizó el 1 de enero de
1978.
La moneda de 5 céntimos continúa en uso y sigue siendo de curso
legal a pesar de que el coste de producción de la misma es de 11
céntimos. Una de las principales razones del gobierno para no
deshacerse de esta moneda es que todavía se usa a la hora de poner
el precio de bienes y servicios, como por ejemplo los sellos de 85
céntimos. El servicio de correos suizo está estudiando la
posibilidad de incrementar el precio, o bien eliminar este tipo de
servicio de segunda clase.
Los diseños de las monedas casi no han variado desde 1879. Entre los
cambios más notables se encuentran los nuevos diseños de monedas de
5 francos de 1888, 1922, 1924 y 1931. Desde 1948 se utiliza un nuevo
diseño para las monedas de bronce. En 1983 se modificó el número de
estrellas que aparecen en las monedas, que pasaron de 22 a 23.
Las monedas de 10 céntimos acuñadas desde 1879 hasta el día de hoy
(exceptuando los periodos comprendidos entre 1918-1919 y 1932-1939)
tienen el mismo diseño, tamaño y composición, y todavía pueden
encontrarse en circulación. Todas las monedas suizas tienen las
leyendas inscritas en latín.
Además de estas monedas generales para la circulación, se han
acuñado varias series conmemorativas, tanto bimetálicas, como en oro
o en plata. Aunque estas monedas no son de curso legal, se pueden
cambiar por su valor facial en las oficinas de correo o en las sedes
del Banco Nacional.
Billetes
En 1907 el Banco Nacional Suizo se hizo cargo de la emisión de los billetes
que hasta la fecha venían imprimiendo los cantones y otros bancos privados.
Introdujo los primeros billetes de 50, 100, 500 y 1.000 francos. En 1911 se
añadieron los de 20, seguido de la denominación de 5 en 1913. Un año más
tarde, el Tesoro Federal emitió papel moneda en denominaciones de 5, 10 y
20. Estos billetes se imprimieron en tres idiomas: alemán, francés e
italiano. El Banco Estatal de Préstamos también emitió billetes de 25
francos ese mismo año. En 1952, el Banco Nacional dejó de emitir billetes de
5 francos e introdujo los de 10 en 1955. En 1996, se introdujo el billete de
200 francos, mientras que cesaba la emisión del billete de 500.
El Banco Nacional ha emitido ocho series de billetes, seis de las cuales se
han impreso para uso general entre el público. La sexta serie, de 1976, la
diseñaron Erns y Ursula Hiestand, y en ella aparecen personajes del mundo de
la ciencia. Esta serie fue sustituida y perderá todo su valor facial el 1 de
mayo de 2020. Llegado el 2006 todavía hay un gran número de billetes de esta
serie que no se había cambiado, a pesar de no estar en curso legal desde
2001.
La séptima serie se imprimió en 1984 y se mantiene como una "serie de
reserva", preparada para utilizarla en caso de que las series actuales sean
falsificadas. Cuando el Banco Nacional Suizo decidió desarrollar nuevas
medidas de seguridad y abandonar el concepto de las series de reserva, las
características y detalles de los billetes de la séptima serie fueron
revelados y los billetes impresos se destruyeron.
La octava serie, circulando en la actualidad, la diseñó Jörg Zintzmeyer y
entre sus temas aparecen numerosos artistas. Además, del nuevo diseño, esta
serie tiene otras características que las anteriores, como por ejemplo la
sustitución del billete de 500 francos por uno de 200. Los colores
predominantes de los billetes son similares a los de la serie anterior,
excepto en el de 20, que se cambió de azul a rojo para evitar la confusión
con el billete de 100; y el de 10 pasó de rojo a amarillo. El tamaño de los
billetes también cambió, pasando a tener todos la misma altura (74 mm),
mientras que la anchura se incrementa en proporción al valor del billete (a
mayor valor, más largo es). La nueva serie contiene muchas más medidas de
seguridad, de las que la mayoría son visibles.
Todos los billetes están escritos en los cuatro idiomas oficiales de Suiza.
En un lado van en alemán y romanche, y por el otro en francés e italiano.
Cuando los billetes de la quinta serie perdieron su valor en abril de 2000,
el número de billetes no cambiados representaba un valor de cerca de 244,3
millones de CHF. De acuerdo con la ley suiza, toda esta cantidad de dinero
fue a parar al fondo suizo de emergencia para las pérdidas no aseguradas en
caso de desastres naturales.
En febrero de 2005 se anunció un concurso para el diseño de una novena
serie, planeada para emitirse en 2010 y bajo el lema de "Una Suiza abierta
al mundo". El resultado se anunció en noviembre de 2005, pero los diseños
elegidos fueron muy criticados por la población.
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